crimen.jpgDesde hace dos días la opinión pública argentina está convulsionada por el asesinato de tres empresarios locales, cuya muerte sin dudas lleva el sello de la mafia, tanto por el modus operandi implementado para hacerlos desaparecer como por la saña con la cual luego fueron ejecutados.
Por lo que se pudo reconstruir hasta el momento, primero fueron secuestrados en sus autos, los mantuvieron cautivos unos días y finalmente los acribillaron de rodillas con casi 20 disparos en una zona descampada de la provincia de Buenos Aires.

Pero más allá de todo el morbo lógico que genera el hecho que tres jóvenes empresarios que no superaban los cuarenta años cada uno y que prácticamente no se conocían de mucho tiempo antes de este trágico final, la conmoción más que nada llegó, cuando las autoridades a cargo de la investigación plantearon la hipótesis del narcotráfico como disparador del triple crimen, atendiendo al único punto aparente en común entre Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina: los tres se desempeñaban laboralmente en el rubro de los medicamentos.

Se cree que el primero, quien manejaba una droguería pertenecía a una banda de narcos mexicanos que fue desbaratada hace unos meses oh! casualidad de nuevo en territorio bonaerense…y los otros dos probablemente le ofrecían algún apoyo en su estructura delictiva.

Estos hechos más el incidente ocurrido hace unas semanas en el shopping más conocido de la localidad bonaerense de Martínez, en el que resultaron muertos dos colombianos también conectados a una banda de narcos, alertó a las autoridades y a los ciudadanos que no pueden creer que ahora su país, pasó de ser testigo de los conflictos que varias naciones vecinas tienen por ser países productores de drogas, a vivirlo en carne propia, porque si se comprueba la hipótesis que estos jóvenes mantenían relaciones non sanctas con grupos narcotraficantes, sin dudas, confirma que la Argentina por el empobrecimiento que ha sufrido en los últimos años se ha convertido en un país barato para producir droga y también prende la alarma sobre un posible asentamiento de estas organizaciones delictivas en el país con el consecuente brote de violencia que suele representar este tipo de negocio.

Foto: Clarín