evo.jpgBolivia parece de a poco ir recobrando algo de la cordura perdida en estas últimas dos semanas en las cuales la violencia y la incomunicación fueron las fuerzas dominantes gracias a que, tanto oficialismo como oposición, se encaminan ciertamente al diálogo, con el objeto de salir cuanto antes de esta situación desesperante que no hizo más que seguir aumentando las divisiones en una nación en la cual la pobreza sigue mandando.

Aunque ayer el acuerdo que se aprestaban a firmar los prefectos de los departamentos bolivianos rebeldes con el gobierno de Evo Morales corrió riesgo de concretarse, como consecuencia de la detención del Prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, acusado de ser el responsable de la masacre que hace unos días en su territorio se cobró la vida de al menos 16 personas, finalmente, se firmó y es un hecho que mañana ambas partes empezarán a discutir los principales puntos en disputa: las regalías por la explotación de hidrocarburos, el bono vitalicio que se le entrega a los jubilados y la reforma constitucional, entre las cuestiones más trascendentes.

El gobernador de Tarija, Mario Cossío y el vicepresidente de la Nación, Alvaro García Linera, fueron los sujetos que dieron este paso fundamental hacia la paz y los que tendrán la responsabilidad de llevar a buen puerto la discusión que comenzará mañana y que incluso estará vigilada por representantes de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Unión Nacional del Sur (UNASUR), quienes velarán porque el diálogo se concrete y finalice.

Foto: Clarín