Emulando a su par de Venezuela Hugo Chávez, con quien ya lo une una relación de absoluta empatía y ahora parecería ser también de imitación, el presidente boliviano Evo Morales, echó al embajador norteamericano en Bolivia Philip Goldberg, por considerarlo el responsable y promotor de los conflictos sociales y políticos que su país viene atravesando desde hace ya varios meses.

Sin siquiera mediar una comunicación oficial por la vía diplomática correspondiente, como está previsto para estos casos, directamente y en el marco de una presentación sobre un programa de promoción del empleo que hizo en el Palacio del Quemado, Morales, declaró persona non grata a Goldberg y pidió su inmediata salida del país tras acusarlo de estar aliado con los departamentos bolivianos rebeldes de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni que lo quieren ver lejos del poder y de los últimos acontecimientos de violencia que padeció su patria en las últimas semanas.

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Dada la enorme responsabilidad que significa tener la tarea de llevar adelante un país y velar por su seguridad,  resulta increíble esta decisión que no hace más que seguir contribuyendo al odio y a la escisión interna y externa de Bolivia, que no está en condiciones de seguir ganando enemigos.

Foto: EFE