para.jpgNo sé si vendrá por el lado que algo está cambiando ciertamente en el Paraguay, ojalá que así sea, pero lo cierto y festejable es que tras el escándalo que se gestó hace un par de días, luego de las acusaciones públicas del flamante presidente y ex obispo Fernando Lugo, respecto que desde la oposición se estaba gestando un concreto plan para desestabilizar su gobierno, algunos de esos sectores, especialmente el liderado por el ex presidente Lino Oviedo, parecería que empezaron a entender algo y dieron marcha atrás en su apoyo a la consagración del presidente saliente, Nicanor Duarte Frutos como senador y que había sido la piedra del escándalo que llevó al recientemente asumido Lugo a buscar consensos entre los ciudadanos ante la rebeldía en el Congreso.

Uno de los más graves problemas que ha tenido el Paraguay para avanzar como nación en las últimas décadas fue sin dudas la perpetuación en el poder del Partido Colorado con sus aceitados mecanismos de corrupción, entonces, la aparición de Lugo en la escena pública, además con el plus que le da ser un hombre de la Iglesia, había traído esperanza en los paraguayos, pero cuando la maniobra que el ex presidente Frutos hizo antes de dejar el poder quedó concretada, renunciar a su cargo de senador vitalicio con voz y sin voto (distinción que logran todos los ex presidentes) para asumir como senador regular gracias a que había sido elegido como tal en la última elección, regresó los fantasmas entre la gente.

Sin embargo y seguramente tratando que la sangre no llegue al río, algo muy fácil de suceder en esta América Latina convulsionada y signada por las antinomias, el partido de Lino Oviedo, en el medio de la puja entre el oficialismo y la oposición, decidió quitarle su apoyo a Frutos finalmente y devolverles algo de tranquilidad a los paraguayos. Increíble que le terminen agradeciendo a Lino…

Foto: Clarín