Cuando todavía ni siquiera se recuperaron de los destrozos que provocó la semana pasada el huracán Gustav (un 60 % de la población lo padeció), los cubanos, se enfrentan por estos días a una situación aún más desesperante que les propone otro nuevo fenómeno natural, el huracán de nombre Ike y que logró superar en furia a su antecesor, Gustav, dejando a la tierra de Fidel Castro incomunicada como consecuencia de la interrupción de la energía eléctrica y de los servicios de transporte público que debieron suspender su normal funcionamiento, luego que las calles quedaran anegadas por la inmensa cantidad de agua que trajo.

Con ráfagas de viento que incluso llegaron a los 200 km por hora, capaces de despeinarle la peluca a cualquier estatua, Ike, según el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, llegó a alcanzar la categoría 3, de un máximo de 5, de la escala Saffir-Simpson en su entrada a la isla.

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Además de los tantísimos daños materiales que ocasionó en cientos de viviendas y la suspensión de las clases, lamentablemente, ya se contabilizan 4 víctimas fatales y la verdad que las perspectivas que surgen del desesperado pedido de ayuda que lanzó la Cruz Roja internacional, solicitando la millonaria suma de 3,9 millones de Euros para asistir a la Cruz Roja Cubana en su tarea de socorro a las aproximadamente 8 mil familias que se quedaron sin su hogar, descubren un panorama bastante desalentador y preocupante para el destino de estos cubanos en los próximos meses, porque el paso arrasador de este tipo de fenómenos es de segundos, pero la reconstrucción puede durar años.

Foto: EFE