cuernos1.jpgSeñorita, si usted está iniciando una relación amorosa con un sujeto y quiere asegurarse de el un compromiso de fidelidad, ya no será necesario que le haga jurar y perjurar que solo usted será la luz de sus ojos y que no le andará mirando “los sentimientos” a nadie más que usted, o investigarlo muy sutilmente para ver si tiene un pasado de picaflor, solamente, mándelo a analizar a un laboratorio y si le detectan en el organismo un gen denominado alelo 334 (que se presenta únicamente entre los hombres), por favor, aunque sea apuesto y simpático y le de pena, largue inmediatamente a ese muchacho porque es muy probable que en poco tiempo, además del pelo, le crezcan unas protuberancias similares a las de los toros en la cabeza.

Es que gracias a una investigación llevada a cabo por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, que duró aproximadamente cinco años y luego de estudiar el comportamiento de más de mil parejas heterosexuales, se concluyó que aquellos hombres que disponían de este gen en sus organismos tienen una mayor predisposición a los problemas de pareja, en tanto, sus esposas, declararon estar más insatisfechas que aquellas cuyos esposos no tienen el gen en su ser.

Aunque muchos probablemente utilicen este descubrimiento científico para justificar sus andanzas, la idea del grupo de investigadores comandados por Hasse Walum, no es que los hombres tengan una excusa científica para presentarles a sus mujeres ante cualquier renuncio en que los encuentren, sino que este descubrimiento podría ayudar en el futuro para la investigación de patologías de tipo social, como la fobia o el autismo.

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