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Canadá busca en el Ártico el cadáver de un mítico explorador

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24/8/2008 Edición Impresa PERSONAJES

Canadá busca en el Ártico el cadáver de un mítico explorador

  1. • El Gobierno quiere reafirmar su soberanía sobre el paso marítimo del noroeste
EL PERIÓDICO
Foto: EL PERIÓDICO
Retrato de John Franklin.
Retrato de John Franklin.
Si desea ver el gráfico en PDF haga click en la imagen.
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JUAN RUIZ SIERRA
MADRID

En 1845, John Franklin, laureado oficial de 59 años, se adentró en el Ártico en busca del llamado paso del Noroeste con dos de los mejores rompehielos de la Armada británica, 136 marineros, provisiones para siete años, cubertería de plata y 1.000 ediciones encuadernadas de la satírica revista Punch. Nunca más se le volvió a ver. Hasta el Reino Unido llegaron en aquellos años relatos terribles: miembros de la tribu inuit hablaban de unos hombres blancos, enloquecidos y presos de los témpanos, que se dedicaban al canibalismo entre ellos, una práctica gastronómica impropia de los refinados tenedores que llevaban a bordo. No ha habido desde entonces un cadáver congelado como el de sir
John Franklin.
La búsqueda del cuerpo fue el motivo esgrimido por legendarios exploradores decimonónicos, desde Elisha Kent Kane a Charles Francis Hall, para intentar apoderarse del polo Norte. Ahora, 150 años después, el Gobierno canadiense ha emprendido una expedición con el objetivo de encontrar los cadáveres, aunque a nadie se le escapa que en esta ocasión también subyacen los intereses territoriales. Quiere hacerse fuerte en la región. Cuando la idea de un Ártico navegable –el mar polar abierto soñado en el XIX– comienza a hacerse realidad a causa del calentamiento global, Canadá rastrea el ilustre cadáver para decirle al resto del mundo que el disputado y estratégico paso del Noroeste, que este verano se ha vuelto a abrir a la navegación por segundo año consecutivo, es suyo y de nadie más.

ROMANTICISMO Y REALISMO
El pasado 15 de agosto, un día antes de que el rompehielos de la guardia costera canadiense comenzara la búsqueda de Franklin, el ministro de Medioambiente, John Baird, pronunció dos frases que reflejan mejor que ninguna otra la doble cara de la expedición. Un anverso romántico: “Tiene el encanto de una película de Indiana Jones”. Y un reverso de puro realismo político: “Canadá está reafirmándose de nuevo y protegiendo su soberanía en el Ártico”.
¿Qué soberanía?, se pregunta Estados Unidos, que considera, y en esto va de la mano con España, que las aguas del Ártico son internacionales. El Gobierno de Ottawa, en cambio, sostiene que las aguas que rodean las islas canadienses y los fondos marinos son suyos. Hay muchos intereses en juego: la zona cuenta con una enorme riqueza mineral, con atractivas reservas de petróleo, y el paso del Noroeste rebaja hasta 14.000 los 18.200 kilómetros del trayecto entre Nueva York y Tokio; podría suponer una alternativa más rápida y barata al canal de Suez, cuyas tasas ascienden cada año a miles de millones de euros.
De ahí que Canadá busque ahora a Franklin. Su cuerpo, al fin y al cabo, espera congelado desde 1847, de forma que el país ha tenido todo este tiempo para vivir “el encanto de una película de Indiana Jones”. A mediados de los 80 fueron encontrados los cadáveres congelados de dos marineros y un oficial de escaso nivel que participaron en la expedición de Franklin. “El resto corre el peligro de ser hallado por personas que no tienen ni los conocimientos ni las intenciones que nosotros tenemos”, sostuvo la semana pasada Robert Grenier, un arqueólogo que lidera la búsqueda canadiense del oficial británico. Grenier hablaba de Hollywood: durante los últimos años, varios productores se han acercado a la población inuit para ofrecerles dinero a cambio de información sobre el paradero de Franklin, su tripulación y sus dos rompehielos extraviados, el Erebus y el Terror. Se supone que los últimos supervivientes murieron de escorbuto, pero no se sabe exactamente dónde.
Disputas territoriales, nuevas rutas marítimas, minerales, la industria cinematográfica y un mítico cadáver congelado. El Ártico está que arde.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=538011&idseccio_PK=&h=080824

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Written by Ricardo Paulo Javier

agosto 24, 2008 a 9:56 pm

Publicado en Uncategorized

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