La versión que se ha echado a correr en las últimas horas en Colombia de boca de nada más y nada menos que el propio gobierno, confirmando que el nuevo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Alfonso Cano, asumido en Marzo pasado tras la muerte del líder de la organización Manuel Marulanda Vélez, resultó gravemente herido en el brazo, en los departamentos colombianos de Tolima y Quindío, luego de un enfrentamiento con el ejército colombiano apostado en esa zona, aumenaronó las especulaciones sobre un pronto desenlace de la organización guerrillera, que aparentemente estaría cercada.

uribe1.jpg

También, claro, abre una suerte de esperanza concreta respecto de los sueños de millones de colombianos que esperan la liberación de los cientos de rehenes que todavía están en manos de las FARC.

Y la verdad que los dichos del gobierno colombiano respecto que, además sus probabilidades de sobrevivir son escasas, se refuerza la creencia de la increíble perdida de poder que han sufrido en el último tiempo.
Desde que comenzó el año, las FARC, vieron diezmada su fuerza como consecuencia de la pérdida de piezas clave dentro de la organización.
La liberación de Ingrid Betancourt y su grupo fue sin dudas un logro de la operatividad de la milicia colombiana, pero no nos engañemos que también tuvo que ver con una situación interna de confusiones y falta de liderazgos dentro de las FARC. Ojalá así sea para que se termine la pesadilla de cientos de personas.